Tegucigalpa – La migración es parte de la vida cotidiana de todos los países, sean estos receptores, expulsores, vías de paso o de retorno de flujos de personas que traspasan las fronteras de forma regular o irregular, pero en la actualidad tener una vida cotidiana para un inmigrante hondureño en Estados Unidos es todo un reto, pues la amenaza de la detención y deportación está latente en casi todos los aspectos de una vida normal.
Es así que acciones como acudir al trabajo, comprar algo en la tienda, ir a una cita de inmigración o simplemente cargar combustible sin ser detenidos por agentes del El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE) son ahora los retos de los migrantes hondureños en la unión americana.
Eso lo sabe bien el inmigrante hondureño, Samuel Armando Peralta, de 49 años, quien fue arrestado por agentes de ICE mientras intentaba ponerle gasolina a su camioneta.
Su hija de 15 años vio como su padre fue esposado frente al carro cuando los dos se dirigían a una cita en un hospital local de Chicago, reportó el Chicago Tribune.
“El oficial le preguntó a mi papá ‘¿Eres Samuel?’, él dijo que sí, y le informó que estaba siendo detenido por ICE”, contó Keysi Barahona, la hija del inmigrante hondureño en entrevista con el Chicago Tribune. Barahona dijo que su papá es plomero de la construcción.
Peralta no tiene antecedentes penales, asegura su hija. Su única falta fue cuando ingresó al país hace más de 20 años y fue detenido temporalmente y dejado en libertad posteriormente por agentes de inmigración.
La hija de Peralta aseguró que ya habló con su papá, quien se encuentra en un centro de detención de Wisconsin en espera de su deportación, la cual sería dentro de un mes, según lo que le dijo.
Lo anterior solo es producto de una extensión de los lugares donde los agentes del ICE realizan arrestos contra indocumentados.

Las autoridades también expandieron la definición de “extranjero criminal” para incluir a los inmigrantes que recibieron multas de tránsito o cometieron infracciones menores.
De esta manera sostener una vida cotidiana dentro de los parámetros de “normal” se convierte en un nuevo reto para los migrantes hondureños, los cuales suman más de un millón asentados en EE.UU. de forma regular o irregular.
Tras la detención de los inmigrantes por parte del ICE es casi inminente la deportación la cual es cuestión de tiempo, en la mayoría de los casos sucede en los 30 días posteriores a la detención.
De acuerdo a datos oficiales en el presente año las autoridades migratorias de Estados Unidos han deportado a 18 mil 309 hondureños entre los que se contabilizan 139 menores de edad.







